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ARCOS LAS TRUCHAS |
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Arcos de las Salinas es un
municipio perteneciente a la Comarca
Gúdar-Javalambre, provincia de Teruel, de la
Comunidad Autónoma de Aragón, situado en el
piedemonte de la Sierra de Javalambre, sobre una
pequeña colina rodeada de montes, en uno de los
cuales nace el río Arcos, que torna su nombre de
dicho municipio.
A su vez, el topónimo podría
provenir según versión moderna de los arcos (La
Catarra, de Teruel y el Portillo, conservados en la
actualidad los dos primeros) que limitaban el
primitivo recinto urbano; también podría venir,
versión más antigua del acueducto que traída las
aguas, que estaba construida por arcos de medio
punto, para el consumo de la población.
La iglesia de la Inmaculada, de
estilo barroco, data del siglo XVIII, y hay seis
ermitas: de Santa Quiteria, de San Cristóbal, de San
Juan, de San Roque, del Salvador y de la Virgen de
los Dolores.
El término municipal limita con
Camarena, Torrijas, Alpuente y Santa Cruz de Moya.
Fue una de las aldeas que
formaban parte de la Comunidad de Teruel. Perteneció
a la Sobrecullida de Teruel (1446), a la
Sobrecullida de Montalbán (1488-1495), a la Vereda
de Montalbán (1646) y al Corregimiento de Teruel
(1711-1833). Tuvo ayuntamiento propio a partir de
1834, y se incorporó al Partido Judicial de Teruel
en 1965.
La población, como otras muchas
de la zona, estaba formada por el lugar de Arcos y
varias masadas diseminadas, que son Agua Buena, Hoya
de la Carrasca, La Dehesilla, La Higuera, Torre, Las
Dueñas, Las Salinas, Los Villares, Mas del Río,
Royuela, Tormagal y Zacarías, en la actualidad
deshabitadas, salvo la Hoya de la Carrasca y La
Higuera.
Hasta el siglo XX la localidad se
llamó Arcos. La actual denominación, Arcos de las
Salinas, fue aprobada por Real Decreto de 27 de
junio de 1916, publicada en la Gaceta de Madrid n°
184 de 2 de julio, y es debida a una fuente de agua
salada situada en las cercanías de la villa, que se
explotaba (ya en época medieval) para la producción
de sal.
Según Madoz el procedimiento que
seguían era sacar el agua salada con norias de los
dos pozos y depositarla durante el invierno en cinco
balsas; durante el verano se pasaba el agua a
charcas en las que está se evaporaba. A mediados del
siglo XIX las salinas producían diez mil fanegas
castellanas anuales de sal. Junto a la fuente se
encontraban los almacenes, un edificio donde vivían
el administrador, el interventor y los dependientes,
tres casas para los operarios y la ermita de Nuestra
Señora de los Dolores.
Asimismo señala Madoz la existencia de otras
muchas fuentes en el término, que surtían de agua a
los vecinos, En la actualidad son de señalar la
fuente del Molino, la de los Baños, la de la
Canaliza, la de la Tejería, el Gamellón y el
Geminillo.